Pocas cosas pueden ser más importantes que los primeros 60 minutos de nuestro día. La forma como comenzamos el día , los pensamientos que pasan en ese momento por nuesta mente y las actividades que realizamos van a dar forma al resto de nuestro día.
Hace algún tiempo , cuando priorizaba mis “actividades pendientes” sobre todo lo demás en mi vida , lo primero que solía hacer era correr a revisar mensajes de voz en el teléfono celular (en ese entonces no era común el uso de SMS por suerte) , seguido del bien nutrido outlook y terminando con unos 4 o 5 periódicos de diferentes países en internet. Mientras tanto, de fondo, no podía faltar algún canal de noticias tipo CNN, Bloomberg,Fox, etc, que no apagaba hasta cerrar la puerta de la casa listo para subir a unos 50 a 90 minutos de tráfico. El solo recordarlo hoy me resta energías!
Los primeros minutos luego de levantarnos deben ser nuestro momento más importante,sagrado e íntimo, es el momento cuando nuestro cuerpo se prepara para el resto de nuestro día y en el que “programamos” nuestras respuestas antes los diferentes estímulos o episodios que tengamos a lo largo del día. Esos primeros minutos u horas debemos cargar nuestro cuerpo con energía positiva mediante diferentes rituales que cada uno puede ir adpatando a sus gustos y posibilidades.
Como todo cambio, al principio nos sentiremos un tanto raros intentando hacer cosas que no hacemos nunca, inclusive más de una vez volveremos al viejo patrón, sin embargo, luego de un período de adpatación de 3 a 6 semanas estos nuevos rituales quedarán inmersos dentro de nuestros hábitos.
Es importante durante este tiempo tener claros nuestros objetivos de “felicidad” de largo plazo ya que muchas veces la tentación del “placer” de corto plazo (una hora mas de sueño, saltar el desayuno, no hacer ejercicio,etc) buscará llevarnos a nuestro antiguo hábito.
En mi caso particular, me ha ido muy bien comenzando mi día saliendo a correr entre 45 a 60 minutos (caminar o cualquier otro ejercicio son efectivos también) y luego leer de 15 a 30 minutos de algún libro de autoayuda, motivación o liderazgo.
Al terminar mi lectura no puede faltar una buena ducha (sin apuros), lugar donde obtengo muchas de mis ideas. Para cerrar, un buen desayuno balanceado y salimos a escena! Sus días nunca serán los mismos.