Posts Tagged ‘tips’

Actividad física y la enfermedad de Parkinson

Lunes, Noviembre 16th, 2009

20060117elpepisal_2

La enfermedad de Parkinson es una afectación degenerativa del sistema nervioso caracterizada por temblor, rigidez, lentitud y alteración de la marcha, postura y equilibrio. Es una patología bastante frecuente. Aparece en edades comprendidas entre los 50 y 69 años y afecta a ambos sexos por igual .
Los síntomas más comunes son:

Rigidez: disminuye con el reposo y aumenta con el frío, las emociones o el movimiento.

Temblor: aparece en reposo, al mantener una postura.

Hipocinesia: lentificación y pobreza de movimientos automáticos y asociados.

Trastorno de la marcha: con alteración postural, del equilibrio y coordinación.

A pesar de los importantes avances en los tratamientos médicos, una actividad física adecuada y específica, ocupa un lugar importante e indispensable en la lucha contra la enfermedad para afrontar y mejorar las alteraciones motoras de la enfermedad de Parkinson.

¿Qué tipo de actividad física es la aconsejable?

Los ejercicios deben realizarse diariamente, siempre en situación on, es decir, estando bajo el efecto de lo medicación. Cada ejercicio debe repetirse 10 veces, evitando siempre la fatiga, para ello deben realizarse diversas pausas dependiendo del grado de fatigabilidad de la persona que depende del estado de evolución de la enfermedad, edad y síntomas más incipientes. Por ello la adherencia a un Programa de Salud en un centro deportivo es la opción más segura y efectiva. Ésta nos asegura la supervisión de la actividad física por parte de un equipo médico y de técnicos especializados.

Las áreas más importantes a trabajar son:

Corrección postural y alineación corporal.

Mejora y mantenimiento de la marcha.

Mejora y mantenimiento del equilibrio y coordinación.

Evitar el acortamiento y rigidez muscular y articular previniendo dolores.

Mantenimiento de la movilidad.

A) A nivel cardiovascular, es aconsejable una actividad de poco impacto articular (teniendo en cuenta la edad de la persona) como caminar, bicicleta…. y muy especialmente nadar. El ejercicio en el agua (Natación Terapéutica) es especialmente beneficiosa por varios motivos: disminuye el tono muscular y por tanto la rigidez, aumenta la conciencia corporal, mejora el control motor del movimiento voluntario por el propio efecto calmante y analgésico del agua y hace trabajar especialmente al sistema cardio-respiratorio. Éste suele quedar comprometido a lo largo de la evolución de la enfermedad produciendo a la larga otro tipo de complicaciones.La frecuencia de los entrenamientos ha de ser diaria pero de corta duración. La intensidad debe ser baja (entre el 40% y 60% de la Fc máxima) y repartida en varias sesiones. Por ejemplo, realizar una sesión de natación de 20-30 minutos por la mañana y por la tarde un paseo de otros 20-30 minutos. Es necesario realizar descansos durante el entrenamiento que los marca la propia persona.

B) Con relación al entrenamiento de la fuerza-resistencia o acondicionamiento muscular, hay que realizar ejercicios amplios, repetidos, rítmicos y conjugados, es decir, de baja carga y n° amplio de repeticiones. Es más aconsejable utilizar máquinas isotónicas que peso libre ya que nos aseguran la estabilidad y los limites de movimiento. Hay que trabajar de manera especial la musculatura posterior del cuerpo, ya que los cambios posturales llevan a la pérdida de tonicidad en esa zona. Es necesaria la supervisión por por parte de un Entrenador Personal para la adaptación del entrenamiento a las necesidades particulares de cada persona.

C) El entrenamiento de la flexibilidad debe realizarse diariamente después de cada entrenamiento combinándolo con ejercicios de corrección postural. Es aconsejable realizar estiramientos generales y trabajar de forma específica la musculatura anterior del cuerpo como el cuello, pectorales, psoas, cuadriceps,…’

D) Ejercicios para la movilidad corporal, el equilibrio y la coordinación deben trabajarse en medio de las sesiones para activar el sistema motor o estar incluida dentro del ejercicio. Por ejemplo, en el agua se puede trabajar la tonicidad de los músculos de las piernas y a la vez el equilibrio o la coordinación óculo-manual. Es muy importante el trabajo de la disociación de la cintura escapular y pélvica que nos ayuda a equilibrar nuestros movimientos y mejorar el equilibrio. En aquellas personas que nunca han realizado actividad física, es especialmente importante realizar un reconocimiento médico previo, estar bien asesorados y ser dirigidos por un Entrenador Personal al menos al comienzo del programa de entrenamiento.

Actividad física en la enfermedad de Parkinson:

Entrenamiento Cardiovascular,

Frecuencia: 3 veces por semana

Duración: 20/40 minutos.

Intensidad: 60/80% de la Frecuencia cardiaca máxima.

Tipo de ejercicio: Caminar o actividad aeróbica a bajo impacto. Entrenamiento Muscular

Frecuencia: 2/3 veces por semana.

Intensidad: 30/40%

Series: 2-3

Repeticiones: 15 – 20

Consideraciones. Particular atención a la región: escapular, paravertebral y abdominal

Entrenamiento de la Flexibilidad, Equilibrio y Coordinación

Frecuencia: Si es posible a diario.

Grupo Muscular: Estiramiento de los músculos implicados en el trabajo muscular de la sesión, y especialmente la cara anterior del cuerpo.

Coordinación y equilibrio: Intentar introducir los componentes de coordinación y equilibrio en los ejercicios dentro del agua y si es en tierra, se trabajaran de forma independiente y supervisado por otra persona.

Consejo: La actividad física debería realizarse preferentemente dentro de un Programa de Salud en un centro deportivo especializado en programas personalizados.

fuente: medicosypacientes.com

Por qué una gran comida me genera más hambre?

Lunes, Abril 20th, 2009

A lo largo del tiempo se ha demostrado aquello hoy conocido por todos:Una caloría es una caloría y la única manera de bajar de peso es quemar más calorías de las que consumimos.

comida-basura-2.jpg 

 Sin embargo aquellos que han hechos dietas diferentes durante años se han dado cuenta que una vez que comienzan a comer pan, galletas, chocolate, papas fritas o dulces se vuelve mucho más difícil sentirse lleno.Este concepto se describe en un nuevo libro llamado “The Skinny” por Louis J Aronne, director del programa de pérdida de peso del Hospital Presbiteriano de New York.”Es cierto que una caloría es una caloría” dice el Dr. Aronne. “Pero lo que no tomamos en cuenta es como algunas calorías afectan lo que se ingiere luego”.Luego de 23 años de tratar pacientes el Dr Aronne ha concluido que los carbohidratos refinados y comidas con alto contenido de azúcar y grasas aumentan la “resistencia a sentirse lleno”. Interfeiren con los mensajes hormonales que el cuerpo envía al cerebro para indicar que es hora de dejar de comer. Los carbohidratos aumentan el nivel de azucar en la sangre, causando un aumento en la insulina que baja el nivel de azúcar nuevamente  y generando un efecto rebote en la sensación de hambre.El Dr. Aronne recomienda hacer el siguiente ejercicio: “Consuma 200 calorías  en un omelete de clara de huevos por la mañana, otro día consuma 200 calorías de jugo y vaya viendo hora por hora que día va sintiendo hambre más pronto “. Al fin y al cabo ambos serán 200 calorías sinembargo el efecto en el hambre posterior no es la misma.